Se aproxima de nuevo

Artículo original publicado en La Voz de Córdoba.

Llevamos unos cuantos meses en los que los principales profesionales y organizaciones de datos macroeconómicos advierten una desaceleración económica y dejan entrever una posible recesión. Más recientemente hemos conocido que, para el último trimestre, el PIB alemán ha decrecido, es decir, la economía en su conjunto ha destruido riqueza y producción acumulada hasta el trimestre anterior. Y, aunque todo esto pase a escala internacional, no debemos creer que a España no le afecta. Es más, el FMI nos acaba de situar como subcampeones mundiales, por detrás de EE. UU., en países con mayor desequilibrio entre lo que debemos al exterior y lo que nos deben países extranjeros (Posición de Inversión Internacional). Teniendo en cuenta que casi el 60% de los indicadores más recientespublicados por el Ministerio de Economía dan señales de recesión, es más que razonable prestar un poco de atención a la coyuntura económica e intentar adecuarnos a ella.

Causas

El gobernador del Banco de España atribuía la desaceleración a los problemas internacionales que ahora mismo acontecen. Él se refería más concretamente a la famosa “guerra comercial” entre China y EE. UU. y también, al Brexit. El motivo principal es la elevada incertidumbre que se deriva de ambas situaciones, pues, en la primera no se sabe que puede pasar con cada tweet de Donald Trump, y en la segunda, aún estamos pendientes de las condiciones en las que se resolverá la salida de Reino Unido de la UE. Más allá de las fluctuaciones cortoplacistas que pueda causar la publicación del principal mandatario mundial en Twitter, las causas de esta próxima crisis son más profundas y, como siempre, las mismas. En este caso, como en todas las crisis, se debe a una falta de libertad económica e igualdad jurídica.

En la salida de la crisis previa es cuando empezó a gestarse la que se viene. Aunque no podemos saber con exactitud cuando será, todo indica que es inevitable. En la anterior catástrofe financiera, los gobiernos y bancos centrales optaron por el mantenimiento de sus privilegios. Así, rescataron entidades financieras y Estados que, por irresponsabilidad y mala gestión, debían de haber quebrado. Han mantenido durante todos estos años los tipos de interés al cero, perjudicando a las familias ahorradoras para que los gobiernos pudieran seguir endeudándose no cayeran en quiebra. Todas eran soluciones a corto plazo con el pretexto de evitar un mal mayor, pero los remedios cortoplacistas han hecho que el problema se convierta en una bola cada vez más grande,ya que los gobiernos han aprovechado para aumentar sus gastos y su deuda. Ahora mismo, los niveles de deuda pública baten récords históricos: es imposible que los gobiernos puedan devolver tanto dinero.

¿Qué pasará?

Lo de siempre. Todo se repite de manera casi exacta. Son los mismos los que gestan las crisis, los que se benefician de ellas, los que las “solucionan” y los que vuelven a provocarlasY así se seguirá repitiendo hasta que los ciudadanos nos cansemos o nos demos cuenta. Pero, por lo que se ve, tenemos que llegar a pasar tanta hambre como en Venezuela para que nos animemos a cambiar este sistema.

¿Soluciones? Libertad económica e igualdad jurídica. Desgraciadamente no podemos hacer nada para salvar la crisis venidera; tenemos que esperar que los errores empresariales como consecuencia de la manipulación de los tipos de interés se corrijan. No podemos seguir recurriendo a las medidas cortoplacistas de intervención que incentivan la mala gestión, la irresponsabilidad y prorrogan el problema.

Para nuestra situación, el nogobierno de España no podrá hacer nada para solucionarlo, pero sí todo para empeorarlo. Las recetas económicas de cualquier partido que opte al poder nos llevarán al mismo fracaso; algunas de manera más profunda y otras menos. Desafortunadamente, el poder está siendo dirigido por aquellos que casi tienen las propuestas económicas más fatales. Esperemos que el nuevo gobierno no cuente con ministros de Podemos, valedores de las peores soluciones económicas para España. Lo digo así, pues cualquier persona sabe que no se puede incrementar el gasto cuando ya hay déficit y niveles de deuda pública más elevados que nunca, y que tampoco es lógico aumentar impuestos en un contexto de desaceleraciónAun así, no es de extrañar este comportamiento y sus propuestas. Ellos conocen perfectamente cada teoría y sus consecuencias, pero, concienzudamente recurren a la demagogia para conseguir votos y luego poder lucrarse de cada crisisEn ninguna recesión los políticos pasan penurias económicas, ¿será que se aprovechan de ellas? Juzgue usted mismo.


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